Dos vidas tiene un loro
// Escrito por Hendrix // 7 Junio, 2008 // General

Sucedió en un pueblo de Salamanca, de cuyo nombre prefiero no acordarme para no poner en peligro la integridad física de uno de los protagonistas de esta historia. Por esa misma razón utilizaremos nombres ficticios: Pedro y Pablo, por ejemplo, ya que repito que cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.
Pedro tiene un perro. Pablo tiene un loro. Pedro y Pablo son vecinos y viven cada uno en un chalet de parcelas colindantes. Pablo tiene la costumbre de sacar al loro metido en una jaula al porche de su chalet.
Un buen día llegando Pedro a su casa vio a su perro jugando con algo en el jardín de Pablo. Se acercó y comprobó que lo que tenía en la boca su perro era el loro de Pablo y a juzgar por el lamentable estado del éste era evidente que había pasado a mejor vida.
Pedro tenía dos opciones: una, hablar con Pablo y contarle lo sucedido y la otra meter al loro en su jaula y hacerse el “longui”. Optó por la segunda ya que aparentemente el único testigo de lo sucedido era su perro y éste no tenía la facultad de hablar como lo hacía el difunto loro.
Más tarde, ese mismo día, Pedro estaba en el jardín de su chalet y vio llegar a Pablo. No tardó en ver a Pablo con claros síntomas de enfado, con las manos en la cintura y jurando en hebreo. Pedro se acercó hasta allí y cínicamente le preguntó qué ocurría. Pablo señaló la jaula del loro y Pedro con una gran cara de asombro le preguntó que qué le había pasado a su loro. La respuesta de Pablo fue:
- El loro se murió ayer por la tarde y yo mismo lo enterré en el jardín, lo que me gustaría saber es quien cojones lo ha vuelto a meter en la jaula -
Sin comentarios.
Foto | Hendrix



