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Agridulce visita al dentista (segunda parte)

// Escrito por // 5 Junio, 2009 // Comentarios desactivados // General

clinica-dental-2, foto e-mail en circulación

Me he encontrado este otro logo por la red y…siguiendo con el anterior artículo, si es el de otra clínica dental…qué menos que una butaca para el paciente ¿no?

 


Foto | e-mail en circulación

Dentistas

// Escrito por // 17 Junio, 2008 // 5 Comments » // General

falseteeth

Dentista, sí dentistas, esos odiados y temidos sacamuelas, que trabajan con aparatos propios de los más rudos servicios de inteligencia, silla de tortura y foco en los ojos incluido, y que además destrozan tus ahorros, en ocasiones y a la vez esos adorables y maravillosos profesionales que a cambio de un “poco de dinero“, alivian los peores de los dolores imaginables, devolviéndote la capacidad de sonreír sin sufrimiento.

A todo el mundo de la miedo ir al dentista, a todos, pero llamamos al mejor de nuestros amigos a las 4:00 de la mañana si es necesario para que nos proporcione el teléfono de su dentista si esa noche no hemos sido capaces de dormir por el dolor.

Recientemente he pasado por las manos de una de esos maravillosos profesionales, (supongo que se aprecia que en mi caso tuve que ir porque tenia un dolor de muerte) y es que jamás en mi vida había necesitado de sus servicios, bueno seguro que los había necesitado pero “no tuve tiempo de ir”. En mi familia siempre se han alardeado de tener muy buenas dentaduras, yo he visto a mi madre abrir, almendras, avellanas, nueces con sus dientes. Esa imagen de fortaleza se me paso por la cabeza aquella vez hace mas de… bueno, muchos años, estando de acampada con mis amigos descubrir que mi cantimplora tenia un problema el eslabón que sujetaba la cantimplora con el mosquete cedió. Como buen homo sapiens decidí solucionarlo usando la mejor de las herramientas de las que disponía, mis muelas, de forma que puse el eslabón entre mis muelas apreté fuerte y un pequeño ruido sonó, yo pensé “Que molares mas poderosos tengo” cuando lo saque para comprobar como había quedado note algo extraño, si, el eslabón seguí igual y yo sentía algo duro entre mis dientes, cuando lo escupí descubrí con estopor que una de mis poderosas muelas había perdido uno de sus puntas. El eslabón había acabado con una estirpe, mis dientes no eran como los de mi familia. En fin, tampoco hay que dramatizar, este acontecimiento pasó y yo también, al fin y al cabo era una punta de una de mis muelas que podría pasar, nada.

Con los años la muela del juicio decidió hacer presencia, fui descubriendo que la muela anteriormente dañada iba perdiendo consistencia, ¡hasta el pescado tenia huesos!, algo sorprendente.

Un día de no hace mucho, comiendo un filete sentí un extraño crujido, algo poco familiar para mi, al instante sentí un dolor que recorría toda mi mandíbula ¿que había pasado?, unos días después lo sabría, mi muela del juicio había destrozado a mi vieja muela, después de una dura batalla por ocupar un espacio en mi boca, (a esto le pones un efectos especiales dos actores famosos y tiene una película del copón).

A partir de este momento comienzan las carreras, los dolores, la búsqueda de un dentista que solucione este problema, para acabar al día siguiente en una de esos sillones hidráulicos con un foco en la cara y una voz amable invitándote a abrir la boca.

En mi caso la avería estaba en la parte inferior izquierda, pero con una habilidad impresionante la doctora introdujo su “espejito mágico” (mágico para su cuenta corriente) en la parte derecha y se escuchó un suspiro “Ufff!”, yo pensé “malo, el dolor de muelas lo tengo en la izquierda pero esta ha encontrado el dolor de bolsillo”. Y efectivamente así fue, encontró 10 caries, dos muelas del juicio que había de sacar, y otras 3 muelas que había que desvitalizar. Son muy inteligentes los doctores, además por la cantidad de títulos que cuelgan en la sala de espera, porque te dicen lo que tienes antes de quitarte el dolor de la muela que tienes destrozada y que solo menciona al final cuando te dice, “de lo tienes esta muela rota es lo menos grave, te la quito ahora y tan felices, luego te pasamos un presupuesto de lo que te puede costar el resto de los dientes”, y tú piensas egoístamente, “quítame el dolor y ya veremos si vuelvo”. Parece que me estuviera leyendo el pensamiento tarde solo dos días en volver y corriendo, porque una de las muelas que había que desvitalizar no me dejaba dormir y así sucesivamente hasta que me ha dejado… limpio. Esto debe ser como ese mito de los mecánicos que arreglan una parte y dejan otra tocada para que vuelvas.

Yo no conocía los secretos de esta profesión y realmente tienen su parte de humor, si, ellos te sientan, te ponen un babero ridículo y te anestesian la zona, te dan conversación hasta que tu forma de hablar parece la de un alemán recién llegado a España, como son unos profesionales aguantan la risa y continúan, manipulan tus dientes con pulidores, taladros y demás herramientas, te llenan el agujero con una pasta y en este momento llega la parte mas cómica, te ofrecen un poco de agua para que te enjuagues, como si no supieran que la anestesia aún no se ha pasado, tu tomas un pequeño sorbo, bueno seré sincero la primera vez es un gran sorbo, y cuando te estas enjuagando descubres que las fuentes del la Granja de San Ildefonso las construyeron pensando en tu boca, en ese momento, descubres el sentido del babero que te habían puesto al principio, y cuando vas a escupir el agua que debería estar en tu boca descubres que ya no está y que has dado un espectáculo impresionante, la primera vez que te pasa piensas “joder, soy un patoso” pero cuando ves que esto se repite empiezas a pensar si esta gente tiene cámaras ocultas y si dentro de unos años te vas a ver en televisión en algún concurso del tipo “Videos de Primera”.

Pero lo mas cómico es cuando terminas de hacerte todo el tratamiento, donde te has gastado sueldo y medio y al despedirte el ultimo día te dicen. “Estamos muy orgullosas de ti, normalmente la gente abandona los tratamientos el segundo día y no vuelven hasta que les duele otra vez”, seguro que esto también lo graban para ver la cara de idiota que pones.

¡Dentistas, sí dentistas!


Foto | Clara Natoli