Desertores de la arroba

@ , foto de William Parker

Hay dos tipos de personas, los que saben algo de informática y los que no tienen ni idea pero tienen un amigo o un “conocido” que pertenece al primer tipo. Defino “conocido” como el primo segundo de un amigo, el amigo del novio de una amiga, el cuñado de uno que hizo la mili con tu hermano…

Por suerte para el segundo tipo o por desgracia para mí, yo me considero del primer tipo. Hace unos años únicamente teníamos ordenador la gente a la que nos gustaba la informática y por esa razón teníamos los conocimientos necesarios para ser autosuficientes o sabernos mover en ese pequeño círculo. Ahora no, ahora tiene ordenador hasta la agüela; y en muchos casos eso no significa que sepan de informática. Hoy en día el equipamiento básico de una casa es: frigorífico, lavadora, lavavajillas, microondas y PC. En este artículo voy a hablar de esa gente que tiene PC y aunque la informática les persigue ellos son mucho más rápidos. Esto hace que dependan del “conocido” informático.

Todo empieza el día que se deciden a compra un ordenador. Cogen una revista de informática y pueden pasar dos cosas:

La primera es que, como no tienen ni idea dicen: - ya de comprar, comprar un bueno.- y se compran un PC de 3.000 € que aún no lo tienen ni en la NASA. Es normal, lo van a utilizar para el Word y el Paint y no queremos cuelgues. Otra cosa que está de moda es tener una buena conexión a Internet, así que una banda ancha de 16 Megas irá bien, que es para chatear y hay veces que hablamos con dos personas a la vez.

La otra cosa que puede pasar es que se acuerden de ese “conocido” que sabe de informática. Y aquí empieza tu primer contacto con esta especie (por desgracia aún no en extinción). Empiezas haciendo de recadero. Te llaman un buen día y después de media hora de charla, donde intentas asesorarle dándole las características del PC que le recomiendas, que es como explicarle a un indio que está haciendo señales de humo el funcionamiento de la red GSM, te sueltan: - vete tú y coge el que veas. - ¿Qué implica eso? Pues vete a la tienda, lo encargas, vas a recogerlo, vas a montarlo, vas a su casa e instalas el sistema operativo, antivirus, office, … y para cualquier problema futuro ya sabes a quien van a llamar. A partir de ese momento ya te conviertes en el responsable de mantenimiento de ese PC. Dentro de lo que cabe, como ya te conoces esta historia, te curas en salud y coges un buen PC, de una marca fiable, y después de instalarle todo te haces una imagen del disco duro y te la llevas a casa para evitar pasar otra larga tarde en su casa.

Más problemático es cuando te llama un “conocido” de esos que tú nunca le hubieses asociado con la informática y te dice que a ver si le puedes mirar el PC que cree que tiene un virus. Suelen echarle la culpa al niño: - es que yo no sé dónde le anda, pero ya no va -. Le preguntas qué PC tiene y por la respuesta ya sabes el grado de conocimiento que tiene. A mí me han llegado a responder: - uno gris -. Pero bueno…quedas con él, vas a su casa con toda la artillería: sistemas operativos, antivirus, cables de red, bocadillo, cantimplora, … Te mete en el cuarto del PC donde te presentan al artilugio que va a ser tu nuevo amigo durante las próximas 3 horas. Si es muy antiguo ya lo tienes; le recomiendas uno nuevo y haces lo que ya hemos comentado más arriba. Pero si es mediocre, no te queda más remedio que sentarte en la silla y hurgar. A los 2 minutos ya te das cuentas que tiene virus como para montar un zoológico. Antiguamente a esta especie se le reconocía fácilmente por la cantidad de dialers en el escritorio (algunos con iconos muy sugerentes). Normalmente reparar eso es una locura, así que le comentas que es mejor que lo formatee, a lo que él responde: - que lo ¿qué?- Ni te molestas en explicárselo, porque por la pregunta que acaba de hacer ya sabes que te va a tocar a ti. Aquí comienza la fase de recopilación de datos. Por supuesto él quiere que le guardes todo pero no sabe dónde lo tiene. A mí la experiencia me ha enseñado que normalmente el 99% de los datos que quiere salvar está en las carpetas del escritorio: “fotos de Fuengirola”, “canciones de Luisito”, … Después de la búsqueda y captura de todos los datos, le formateas el disco y le instalas todos los programas de los que se va acordando más los que sabes tú que te va a pedir en un futuro para evitar más visitas. El se limitará a hacerte comentarios del tipo: - pues uno de mi trabajo tiene el güindos vista -, y explícale tú que si metes el vista en su PC puede usar la CPU de plancha de cocina. Todo esto te supone de 2 a 3 horas de “trabajo”, y lo de “trabajo” pongo entre comillas porque no es considerado como tal, ya que lo único que te reporta es una cerveza y un plato de aceitunas. Aquí hay que decir a su favor, que si también le vas a configurar la conexión de Internet y abrir los puertos del router para los programas de descarga, lo que te lleva 1 hora más porque nunca se acuerdan de las claves del proveedor de Internet, las aceitunas suelen ir rellenas de anchoa. Para que se entienda esto: Imaginemos que tú tienes un conocido pintor y le dices que vaya a tu casa a pintarte la salita; lo primero que te suelta es un presupuesto. Pero a un informático no, como total está haciendo un trabajo sentado y es para temas de ocio…

Y que conste que no he querido mencionar en este artículo a los más radicales de esta especie, esos que según les estás formateando el PC te vienen con una yogurtera y te sueltan:-¿a lo mejor tú sabes por qué no va esto?-

En fin, cuánto daño han hecho Bill Gates y los vendedores de PC’s en este país. ¡Qué tiempos aquellos de Spectrum y commodore 64!

 


Foto | William Parker III


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Comentarios

No al Chantaje emocional de Amigos, conocidos y otros delincuentes…

Di no, a la toda la tropa de Amigos, Conocidos y otros Delincuentes que te chupan la sangre día tras día….

Yo sin lugar a dudas haría lo que yo hice, os explico. Todas las hijas de las vecinas de mis padres se compraron ordenador, también las amigas de mi hermana y alguna amiga mía. Al principio cuando te llaman te alegras, más del 90% de estas chicas estaban de buen ver, pero el encanto se va perdiendo poco a poco, solamente eres un objeto y no te usan para lo que tu deseabas precisamente. Al final, acabas cansado y les recomiendas a todas que cambien de ordenador y en ese espacio de tiempo decides huir a un pueblo y ya tienes excusa para no ir a visitar a nadie, estas muy ocupado con tu nueva casa, sugieres a todas que le den la chapa al vendedor de turno y así descubren el precio de las horas que tu no has cobrado nunca.

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