Artículos etiquetados ‘desventuras’

Lola

// Escrito por Darco // 10 Julio, 2009 // 4 Comments » // General

Hora de merendar

Llevaba un tiempo yendo a su casa por motivos semiprofesionales, visitas que al final acabaron siendo de pura amistad. El vivía con Lola, y Lola era un tanto especial. Según me confesó a Lola le costaba aceptar nuevas amistades. Era un poco reacia a salir de su mundo, de su círculo de amigos.

Al principio no me contó mucho más de ella, solo me dejaba caer algún que otro detalle de vez en cuando. Imaginé muchas veces el aspecto de Lola y que haría encerrada en aquella habitación durante el tiempo que yo permanecía en esa casa.
Siempre, cuando entraba en su casa y mi mirada se perdía en el final del pasillo, en dirección contraria al despacho donde trabajábamos, me decía que no me preocupara, que ella acabaría haciéndose a mi y yo a ella y que nos conoceríamos.

-En realidad -me dijo- a Lola le encanta la gente, y que la gente le dé cariño. Y añadió sonriendo: –Hareis buenas migas

Un día, al abrir la puerta, me guiñó un ojo, y me dijo con voz susurrante:

-Creo que ha llegado el momento

-¿El momento? –repetí entre sorprendido y asustado.

- Si, el momento. El momento de que Lola te conozca y que tú conozcas a Lola.

El mundo se me cayó encima. Nos dirigimos hacia la puerta del fondo del pasillo, aquella puerta tras la cual estaba Lola. Aquella puerta en la que Lola se encerraba cada vez que venía algún extraño, cada vez que venía yo.

-¡Espera! –me dijo sobresaltado. –Se nos olvida una cosa.

Se dirigió a la cocina y después de unos breves instantes regresó con una magdalena en la mano.

-Ten. Cuando yo te diga se la das a Lola. No te preocupes, tu tranquilo, no te hará nada.
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Los autómatas del charro gachupín

// Escrito por Chibus // 9 Julio, 2009 // Sin comentarios » // Celtiberia Show

Bajo consumo, por Alaejano58

Este charro gachupín es de mediana estatura, moreno, serio, de voz grave. Hombre de orden. Más burócrata que liberal. Austero a la fuerza. Dice que su palabra va a misa. Por ser de Salamanca, parece culto; no obstante, algunos piensan de él, que su tupida mata de pelo, le impide absorber con facilidad las nuevas ideas. Está en esa edad en la que la próstata empieza a apretar la vejiga, por eso, utiliza inmediatamente cualquier servicio que se le pone a tiro. Hace unos días, en un céntrico bar de la ciudad, le ocurrió una gran desdicha. Fue al retrete, y al entrar, sin apretar botón alguno, se le encendió la luz y cuando estaba en plena tarea, se le apagó -esto le sucedía continuamente y le irritaba, ya que le resultaba imposible hacer aguas menores a oscuras-, pero dicho día, la cosa, se complicó un poco más. Al apagarse la luz, entró otro varón con igual propósito. Quiso decir aquello de: ¡está ocupado!, pero al girarse agarrado a su “manguerita”, el chorro salió con ganas. Como pueden suponer, puso a caldo al sorprendido conciudadano, que tampoco pudo evitar la embestida. Cuando nuestro notable gachupín pudo “cerrar” su grifo, pidió perdón y la luz volvió a apagarse. Chocando contra el lavabo, el ciudadano y la puerta, logró salir de aquel infierno, y al llegar a la barra, maldecía esos automatismos que hacen que la luz se encienda y se apague sin que nadie se lo ordene.

 

Vía | SalamancaBlog.com

 


Texto | Chibus
Foto | Jesús Mª Rodríguez (Alaejano58)